Jueves 31 de julio de 2014

Plegarias entre tacos y sudor

Por: Marcelo Poltronieri marcelo.poltronieri@nacion.com

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Varios futbolistas dicen que rezar antes de cada partido los llena de confianza

Rezar es una práctica común que une al grupo y da confianza a los jugadores.   |  FOTO: ARCHIVO
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Rezar es una práctica común que une al grupo y da confianza a los jugadores. | FOTO: ARCHIVO

La imagen de Keylor Navas, con las manos levantadas al cielo antes de la ronda de penales en el juego contra Grecia, revivió el tema de cuán importante es la fe para los jugadores de fútbol.

Ponerse la indumentaria deportiva, estirar, calentar y escuchar las indicaciones del entrenador son parte del ritual, que es complementado con la oración diaria.

Al intervenir tantas circunstancias que están fuera de control, los deportistas involucran la espiritualidad en el juego.

“En la vida hay cosas que no se controlan, como las lesiones, por eso uno reza”, comentó el volante José Luis López.

“Es algo que une al grupo antes de un entrenamiento o de un partido, y genera algo muy bonito en el momento”, dice el uruguayo José Carlos Cancela.

Es ya parte de la práctica del deporte rey en nuestro país, que a todo nivel los jugadores formen un círculo, se abracen y recen, ya sea para pedirle guía a Dios o para agradecerle algún favor concedido.

No importa la religión que profesen, cada uno se toma unos minutos para entregarse a su fe.

Varios jugadores consultados aseguraron que la oración es fundamental, pues los ayuda saltar a la gramilla con confianza.

Precisamente, este par de futbolistas han jugado en distintas ligas en el extranjero, donde se han topado experiencias distintas a las que estaban acostumbrados en Costa Rica.

“Cuando estuve en China no se rezaba por completo y era algo que me hacía falta, siempre trataba de rezar por aparte aunque sea un momentito”, recordó López.

Parecido le pasó al charrúa, en lo que se refiere a llegar a un lugar donde encomendar el juego a Dios es menos usual.

Mientras Cancela estuvo en Estados Unidos, siempre buscó un momento en solitario para orar antes de saltar al campo, pues ahí no era parte del libreto.

“La gente cree que uno solo pide para ganar el partido, pero eso va más allá”, añadió Cancela.

A pesar de que los criterios pueden ser variados para un tema tan delicado, el ambiente que se vive en los clubes es de mucho respeto, tanto para el jugador creyente, como para el que no tenga la misma fe.

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