Viernes 14 de noviembre de 2014

Tricolor pasó de ser un sueño a una grata realidad

Por: Marcelo Poltronieri marcelo.poltronieri@nacion.com

Los seleccionados festejan la victoria 7-6 en penales.  | FOTO: AP
Los seleccionados festejan la victoria 7-6 en penales. | FOTO: AP ampliar
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La Selección Nacional salvó el invicto en el último minuto y, de paso, venció a Uruguay en la tanda de penales

Esta Selección parece no encontrar límites al pasar de ser un sueño a una grata realidad.

Aquellas páginas doradas que dejó el Mundial de Brasil no fueron obra de la casualidad, siendo ratificado contra Uruguay en el mismísimo estadio Centenario.

Costa Rica volvió a mostrar temple y una gran personalidad que le sirvió para salvar el largo invicto de 12 partidos y, de paso, traerse una copa con más valor sentimental que material.

El triunfo sobre los charrúas en tanda de penales es el cierre que este generación se merecía después de un año espléndido.

La Tricolor comenzó el juego respetando la jerarquía de su rival, su cancha y sobre todo su territorio.

Luego de pasar atrincherados cerca de 20 minutos –sin pasar mayores sustos eso sí–, la Nacional decidió dedicarse a jugar como bien lo sabe hacer.

Aquella frase del “tico-taca” volvió a aparecer con el toque que, de pie a pie, estableció una Selección que no le tiene temor ante nadie.

Producto de ese ascenso en el volumen de juego fue que la Sele adelantó el marcador con un gol de Álvaro Saborío al 41, luego de un excelente centro de Bryan Ruiz.

En el inicio del segundo tiempo, los charrúas lograron igualar al 49’ con un gol de Luis Suárez; empero, esa felicidad duró lo que dura un parpadeo.

Un minuto después, Ruiz volvió a adelantar el marcador con un gol desde fuera del área imposible de repeler por Muslera.

La reacción de la garra charrúa no se hizo esperar, eso sí, ayudada de varios errores propios en defensa.

José María Giménez igualó de cabeza al 64’ en una acción confusa en el área y, dos minutos después, Cavani adelantó a los suyos por una mala salida de Bryan Ruiz.

La Tricolor, con el orgullo tocado y la amenaza de perder el preciado invito, se apoderó del balón en la media cancha dominando a placer los hilos del encuentro.

Saborío y Junior Díaz mandaron dos mensajes más que claros que hacían evidente el descontento con el marcador.

Hasta que al minuto 90, Johan Venegas, quien había ingresado de cambio, logró emparejar.

Un balón largo encontró a Saborío, quien asistió con su cabeza de forma magistral al volante que con mucha categoría definió.

¡Empate y justicia!

Al finalizar el encuentro se jugó una tanda de penales para definir el ganador con un trofeo brindado por el organizador de la velada.

Parecido al Mundial, Costa Rica se impuso luego de una extensa tanda donde Keylor Navas fue factor deteniendo un penal para que Cristian Gamboa definiera el último para por fin festejar.

De esta forma, la Selección cerró el año con broche de oro, demostró que lo del Mundial no fue casualidad, mantuvo el invicto y, a la vez, dejó claro que lo que parecía ser un lindo sueño, pasó a ser una grata realidad.


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