Jueves 24 de julio de 2014

Niño presintió ‘algo malo’ antes del viaje

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“Debí haberlo escuchado”, manifestó la madre, Samira Calehr

Ámsterdam.

En la recámara de una casa cercana a Ámsterdam, Miguel Panduwinata le preguntó a su madre: “Mamá, ¿te puedo dar un abrazo?”.

Samira Calehr abrazó a su hijo de 11 años, que durante días había mostrado agitación y la había bombardeado con preguntas acerca de la muerte, de su alma, de Dios. La mañana siguiente dejaría a su hijo Miguel y su hermano mayor Shaka en el aeropuerto para que tomaran el vuelo 17 de Malaysia Airlines, la primera etapa de su viaje a Bali para visitar a su abuela.

Su hijo –normalmente de buen humor, acostumbrado a viajar— debería de estar emocionado. Su maleta plateada estaba lista en la sala. Le esperaban paseos en moto acuática y práctica de surf en el paraíso, pero algo estaba fuera de lugar. Un día antes, mientras jugaba fútbol, Miguel preguntó: “¿Qué forma de morir escogerías? ¿Qué le pasaría a mi cuerpo si estuviera enterrado? ¿Sentiría algo si nuestras almas regresan hacia Dios?”.

La noche previa a su viaje, Miguel se negaba a dejar de abrazar a su madre. Va a extrañarme, se dijo Calehr. Así que lo tendió a su lado y lo abrazó toda la noche.

Un joven  enciende  velas durante una vigilia en memoria de las víctimas del vuelo de Malaysian Airlines, en Kuala Lumpur (Malasia).  |   FOTO : EFE
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Un joven enciende velas durante una vigilia en memoria de las víctimas del vuelo de Malaysian Airlines, en Kuala Lumpur (Malasia). | FOTO : EFE

La mañana siguiente, Samira Calehr y su amiga Aan llevaron a sus hijos al tren que va hacia el aeropuerto. En el camino iban bromeando y reían. Shaka, de 19 años, recién había terminado el primer año de sus estudios de ingeniería textil y prometido vigilar a Miguel. Su otro hermano, Mika, no pudo conseguir un asiento en el vuelo 17 y volaría a Bali al día siguiente.

Finalmente llegaron al control de pasaportes. Los niños de despidieron de su madre y se encaminaron a la aduana, pero Miguel volvió sobre sus pasos y abrazó a su madre. “Mamá, te voy a extrañar”, dijo. “¿Qué pasaría si el avión se estrellara?” . ¿Por qué habrá dicho eso?, se preguntó ella.

El vuelo 17 despegó alrededor de las 12.15 p.m. en un vuelo que debía durar 11 horas y 45 minutos. Solo duró dos.

“Debí haberlo escuchado”, dice suavemente Samira Calehr.

El conflicto en Ucrania

298 personas se encontraban a bordo del Boeing 777 de Malaysia Airlines que se estrelló el jueves 17 de julio en el este de Ucrania, en una zona controlada por separatistas prorrusos.

En 1922 Ucrania entró a formar parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y en 1991 se independizó. Los prorrusos, según las encuestas, anhelan los tiempos de la URSS.

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