Lunes 25 de agosto de 2014

La realidad que le espera a Popeye fuera de la cárcel

Velásquez sabe que fuera de prisión le cobrarían la ayuda que ha prestado en distintas  investigaciones, como la del homicidio del periodista Guillermo Cano y el asesinato del agente de la DEA Barry Seal, en 1986.  | FOTO: ARCHIVO
Velásquez sabe que fuera de prisión le cobrarían la ayuda que ha prestado en distintas investigaciones, como la del homicidio del periodista Guillermo Cano y el asesinato del agente de la DEA Barry Seal, en 1986. | FOTO: ARCHIVO ampliar
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Exjefe de sicarios del desaparecido capo Pablo Escobar saldría de prisión esta semana

GDA/El Tiempo. Si esta semana la justicia determina que John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye , no tiene procesos pendientes, el exjefe de sicarios del desaparecido capo Pablo Escobar recuperará la libertad.

Tras 24 años de prisión, un juez de Tunja emitió el viernes pasado la orden que le abriría las puertas de la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá), por haber cumplido las tres quintas partes de la pena, y redimir el tiempo que trabajó en el centro penitenciario.

Ante juzgados, Popeye confesó haber asesinado a cerca de 300 personas, organizado decenas de secuestros, coordinado al menos 3.000 muertes y planeado 200 carros bomba.

Por su prontuario, la seguridad es una de sus preocupaciones. Para evitar que lo mataran, en los últimos nueve años fue el único preso en el pabellón de recepciones de la cárcel de Cómbita, al que solo se le permitía hablar con los guardias y las trabajadoras sociales.

“Cuando vuelva a las calles, tengo un 80 por ciento de probabilidad de que me maten”, dijo el lugarteniente de Escobar hace menos de seis meses, en una entrevista para la revista Proceso , de México.

El año pasado, declaró a El Tiempo que había iniciado la preparación, con psicólogos, de cómo asumir la libertad.

“Me están ayudando en el área de psicología para que ese impacto de la libertad no me dé duro (...). La libertad me asusta, pero voy a luchar por ella”, aseguró.

Desde muy joven, a sus 16 años, Popeye inició una carrera en el crimen que le ha valido innumerables enemigos que pondrían en riesgo su vida. La historia de la violencia en Colombia ya ha registrado casos como el de Griselda Blanco, la reina de la coca , y madrina de Pablo Escobar, que por dos décadas estuvo en una cárcel en Estados Unidos y fue asesinada en Medellín, en el 2012, ocho años después de salir de prisión.

El mismo final tuvo el excapo Alejandro Bernal Madrigal, narcotraficante de Medellín, asesinado un mes después de volver a Colombia tras diez años en una cárcel norteamericana.

El temor que siente Popeye a la libertad no solo se alimenta de los homicidios que ejecutó y coordinó, sino de las declaraciones que ha dado ante los estrados judiciales.

Algunas de ellas han involucrado a exagentes del DAS por el magnicidio del líder liberal Luis Carlos Galán, proceso por el que Popeye fue condenado.


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