Jueves 28 de agosto de 2014

1,8 millones de litros de agua se desperdiciaron en Curridabat

Por: Wanda Araya Alfaro wanda.araya@nacion.com Por: Luis Ramírez luis.ramirez@nacion.com

Una cuadrilla de unos 20 hombres de Acueductos y Alcantarillados  trabajó ayer reparando el daño.   |   FOTO : ÁLBERT  MARÍN
Una cuadrilla de unos 20 hombres de Acueductos y Alcantarillados trabajó ayer reparando el daño. | FOTO : ÁLBERT MARÍN ampliar
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Líquido corría a 250 litros por segundo y se mantuvo así durante más de dos horas

El agua que inundó este miércoles en la madrugada seis casas en Pinares de Curridabat corría en ese momento a 250 litros por segundo.

Es decir, que entre las 4 a. m., que empezó la emergencia, y las 6 a. m., en que se habría cerrado la llave, se perdieron 1.800.000 litros de agua potable.

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1,8 millones de litros de agua se desperdiciaron en Curridabat

Testigos, sin embargo, indicaron que el agua siguió corriendo hasta las 8 a. m.

Si el agua corrió al menos durante dos horas, el líquido se derramó durante 7.200 segundos.

La vivienda más afectada pertenece a la familia del abogado Johnny Soto.

Una familia de cinco miembros gasta, en promedio, 15.000 litros al mes. Los 1.800.000 habrían abastecido a 120 durante ese lapso.

El ingeniero de Acueductos y Alcantarillados Otto Ureña informó de que el caudal que pasa por la tubería es equivalente a colocar 250 botellas de agua en fila cada segundo.

El daño ocurrió en un tubo madre de conducción de agua potable, que sirve para llevar el líquido procesado desde la planta de tratamiento de Tres Ríos a diferentes tanques de almacenamiento.

El agua alcanzó 70 centímetros de altura y dejó pérdidas importantes en las viviendas.

Jahir Soto, hijo del abogado, calculó el daño, solamente de tres carros, en $160.000.

Si bien todavía ayer por la noche se desconocía la causa del rompimiento, por lo general, se trata de un “golpe de ariete” generado por la presión con que corre el agua o por la vibración producida por el transporte.

Dos horas de espera

“Empezó a correr como un río. Eran las cuatro de la mañana y los perros empezaron a ladrar. La señora que nos ayuda con el aseo se percartó del agua cuando tenía como treinta centímetros. Cuando abrimos, vimos el río, literalmente”, relató Rebeca Soto, de 33 años y quien vive en la casa más dañada.

Soto asegura que llamaron al 911 al menos en unas cinco ocasiones y las respuesta que recibieron fue que nadie se hacía responsables.

“Los Bomberos no, porque no era un desastre, y nos dijeron que la Comisión (CNE) tampoco podía ayudarnos. Es una de las llamadas me manifestaron que quienes debían ayudarnos son los del AyA”, agrega Soto, quien calcula que a las 6:30 a.m. las camas, los muebles, el comedor, la cocina y la sala de televisión estaban sumergidos.

“A las 6:30 llegaron los del AyA a cortar el agua”, añadió.

El vocero del 911, Gerardo García, confirmó que ese tipo de emergencias no le corresponde a su dependencia atenderlas.

“De haber informado que había heridos ahí, sí habríamos acudido, pero la mera atención del daño de una tubería no es razón para que nosotros atendamos la solicitud”, manifestó García.

Por segunda vez

Mientras en la casa de Soto luchaban ayer contra el agua, en la de Henry Liu, de 33 años, recordaban que hace diez años vivieron una situación similar.

“En aquel entonces, los bomberos llegaron y levantaron las alcantarillas y demás, pero no fue suficiente. Hace diez años fue la misma tubería y se levantó la calle 20 metros antes de donde se abrió el hueco hoy (ayer). Se repite la historia, INS, inspectores y demás. Llamamos al 911 y pedimos que nos comunicaran con bomberos y cerraran la llave. Nos dijeron que ellos no atendían esto, que llamáramos al AyA, pero abrían a las 8 a. m.”, dijo.

De lo pasado, Liu aprendió que debía buscar las tapas de las alcantarillas y retirarlas para dejar fluir el agua.

Una cuadrilla de 20 hombres trabajó ayer desde las 8 a.m. para reparar el daño.

Ureña confirmó que el tubo tiene unos 20 años de antigüedad.

“En cualquier sistema de agua potable se producen fugas. Entre más grande la tubería, es más la cantidad de agua y más presión” , dijo Ureña, quien detalló, además, que iban a reemplazar el tubo quebrado por uno nuevo.

AyA pagará

El AyA cuenta con una póliza para responder por las pérdidas cuando se presentan este tipo de eventos, confirmó el ingeniero Ureña al Grupo Nación.

Un perito del Instituto Nacional de Seguros realizó ayer la inspección.

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