Martes 28 de octubre de 2014

La cirugía plástica es para realzar, no transformar

Imagen sin titulo - GN
Antes de un procedimiento estético, los resultados esperados y posibles riesgos deben estar claros y discutidos entre el médico y paciente. ampliar
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Candidatos a retoque estético deben procurar no alterar demasiado sus facciones

EFE. La actriz Renée Zellweger reapareció en una gala celebrada en Los Ángeles, Estados Unidos, con un rostro muy transformado debido a la cirugía estética, convirtiéndose más en noticia que cuando estrena película, y en objeto de burla en Twitter.

Zellweger; sin embargo, responde al revuelo en un comunicado publicado en la revista People : “¡Me gusta que la gente piense que estoy diferente! Estoy viviendo una vida feliz, más plena, y me encanta que se note”, dice la protagonista de las dos versiones cinematográficas de El diario de Bridget Jones .

La misma sociedad que hoy la critica es la que ejerce, según la doctora Gema Pérez, responsable de la Unidad de Medicina y Cirugía Estética Facial del Instituto Médico Láser (IML), una presión insostenible para personas que, de base, afrontan problemas de autoestima e inseguridad, explica.

“Las revistas de moda, donde se difunde una imagen ideal de las personas, relacionan belleza y éxito y forman parte de un problema mayor, social y cultural, que ensalza el envoltorio por encima del contenido”, opina Pérez Sevilla.

“Esa obsesión por cambiar el propio físico suele manifestarse en personas que se exponen demasiado al público y perciben que su imagen es vital para mantener su trabajo”, considera Sevilla.

Los estándares de belleza, cada vez más inamovibles y globalizados, parecen revelarse contra el natural paso del tiempo, primer enemigo de la constelación hollywoodense.

“Renée Zellweger, cuyo rostro ha adquirido nuevas facciones, es otra persona después de someterse al bisturí, y ese nunca es el objetivo de la cirugía estética", explica por su parte Miguel Chamosa, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética.

Elegir bien y moderarse

“No se trata de condenar toda la cirugía, solo sus abusos”, considera Pérez Sevilla. La ética profesional de cada cirujano, coinciden los dos expertos, es la que debe actuar a la hora de rechazar a ciertos pacientes que no son candidatos; es decir, que exigen intervenciones que pueden suponer riesgos de algún tipo.

La toxina botulínica, por ejemplo, comienza a aplicarse en rostros cada vez más jóvenes, que aún no requieren de estos métodos para ralentizar el inevitable envejecimiento de la piel.

Sin embargo, entre operarse bien y operarse mal hay un trecho. Ahí están los ejemplos de retoques hechos con gusto, como los que se han realizado Sandra Bullock, Sharon Stone o Demi Moore.

En el lado opuesto, también sobran los casos en los que la cirugía estética ha provocado verdaderos desastres.

El pavor por perder la naturalidad en el rostro ha convertido a Kate Winslet, Tina Fey, Sigourney Weaver, Meryl Streep o Jodie Foster en públicas detractoras de este procedimiento médico.

Cuidados

¿Quiénes no?: Generalmente, las personas que atraviesan una crisis, que tienen expectativas poco realistas, obsesionadas con un defecto menor o con una enfermedad mental no son candidatas a la cirugía plástica, pues podrían abusar de ella.

Consultar: Antes de un procedimiento estético, los resultados esperados y posibles riesgos deben estar claros y discutidos entre el médico y paciente

Certificación: Es importante verifiar que el cirujano esté colegiado como especialista en cirugía plástica ante el Colegio de Médicos, y que haya sido entrenado para el procedimiento que realizará.

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