Viernes 14 de noviembre de 2014

El pañuelo muestra versatilidad de lo casual a lo elegante

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El accesorio da a las mujeres cientos de posibilidades para complementar su estilo

EFE. Un simple trozo de tela es, con destreza, el más versátil de los accesorios. Audrey Hepburn lo utilizó en clave sofisticada para resguardar el pelo del viento, las estrellas de moda lo llevan como diadema al más puro estilo “hippie” y como chal puede ser el mejor aliado para la alfombra roja.

Blake Lively con un vestido de Chanel acompañado por un chal en el festival de Cannes.  | FOTO:  EFE
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Blake Lively con un vestido de Chanel acompañado por un chal en el festival de Cannes. | FOTO: EFE

El pañuelo adopta un amplio abanico de formatos: desde el pequeño trozo de tela que alegra la solapa de una chaqueta, a la bufanda XXL que se enrosca en el cuello a modo de boa, sin olvidar los tonos, lisos y discretos, o estampados y eclécticos.

Audrey Hepburn solía llevarlo doblado en forma de triángulo, acompañado por gafas de sol y atado debajo de la barbilla, un estilo que le aportaba un aire sofisticado y relajado, por el que optó hasta el día de su segunda boda, en el que acompañó un traje de lana rosa con un pañuelo para cubrir su cabeza.

Actrices de la época como Sofía Loren, Brigitte Bardot o Grace Kelly también alegraron su cabeza con esta cómoda y sencilla forma.

La nieta de esta última, Carlota Casiraghi, ha adoptado el pañuelo como elemento vertebral de su estilo desde su última campaña para Gucci. Con un aire "hippie", a modo de diadema, el pañuelo se dobla varias veces hasta obtener como una franja recta, que se coloca tapando el nacimiento del pelo y se anuda en la parte posterior. Un toque desenfadado y canalla que rebaja el más sofisticado de los atuendos.

Simple adorno

Aunque bien es cierto que los pañuelos al cuello, también pueden utilizarse simplemente como adorno. Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), es una habitual de este accesorio, que combina en sus tonalidades más alegres, para rebajar la seriedad de los trajes de chaqueta y pantalón oscuros que habitualmente utiliza.

En los momentos de ocio, también es posible utilizar el pañuelo atado al cuello al estilo de las actrices de los cincuenta. Con un modelo de pequeño tamaño, y preferiblemente en colores vivos, el pañuelo se ata al cuello con un doble nudo, aportando a la imagen un aire francés y bohemio.

Además de actuar como accesorio, el pañuelo escala posiciones como prenda: con un poco de imaginación puede sustituir un vestido, una camiseta o una falda. En verano, el tipo pareo se convierte, con una fácil nudo, en vestido o falda, que oculta el bañador cuando es necesario y además protege del sol.

En épocas de altas temperaturas, un pañuelo de gran tamaño también puede servir, con un poco más de maña de lo habitual, como sustituto de una camiseta, aunque para evitar posibles desastres es aconsejable recurrir a la ayuda de imperdibles, broches o alfileres.

Pero el encumbramiento total del pañuelo ha llegado con su aparición en la alfombra roja, porque un chal o una “pashmina” pueden ser el complemento perfecto de un traje de noche. Lo sabe bien la actriz Blake Lively, que acompañó su vestido joya de Chanel semitransparente en la última edición de Cannes con un chal en tono crudo.

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