Sábado 25 de octubre de 2014

Para casarse, se necesitan dos... bien convencidos

Por: Jasson Clarke jasson.clarke@nacion.com

Imagen sin titulo - GN
Si en una pareja ambos quieren proyectos de vida diferentes y no logran ponerse de acuerdo al cabo de algunos años, lo mejor es que analicen qué sentido tiene continuar con la relación. ampliar
    •  

Muchos hombres no anhelan ya sentirse proveedores, afirman expertos

Si luego de varios años de relación, un integrante de la pareja desea casarse para formalizar el vínculo, pero el otro no está decidido a dar ese paso, es mejor que ambos se detengan a evaluar si no será mejor tomar caminos separados.

Sea por su historia de vida, por los cambios que se han dado en la sociedad o porque hay un matrimonio previo, algunos prefieren no comprometerse. “Existe una tendencia, no a quedarse en el noviazgo, pero sí en una relación sin formalizar”, dice la psicóloga Eugenia Ocampo.

“Suele pasar que, si ya tienen una zona de comodidad y no necesitan comprometerse en algo que implique un proyecto de vida –por ejemplo, convertirse en proveedor– deciden quedarse en esa zona de confort”, explica la experta.

Ella también señala que conforme las mujeres ganaron terreno en la sexualidad y en lo profesional y adquirieron más libertad económica, el papel del hombre también cambió: de pronto ya no se siente obligado a convertirse en proveedor.

“Entonces, muchos hombres piensan: ‘¿Para qué me voy a comprometer, si ya tengo todo lo que quiero?’”, razona Ocampo.

En el pasado

Vilma Saborío, consejera de parejas, explica que la razón por la que se le huye al compromiso también tiene que ver con la historia de vida de la persona.

“Muchas veces es por inseguridad, por un temor personal. A veces, ese miedo se asocia a experiencias pasadas o puede ser que la persona tenga una doble relación. Hay ciclos abiertos que dejan secuelas y no les permiten tomar decisiones claras”, detalla Saborío.

Esta negativa generalmente causa estrés en la persona que anhela el anillo o alguna señal de que la relación va hacia un vínculo más formal. “Siempre hay una persona que sufre por esa falta de compromiso y se pregunta por qué no le dan el anillo, si es que no se lo merece”, apunta Saborío.

El psicólogo Carlos Bonilla advierte que la persona que continúa en una relación de este tipo puede terminar sufriendo.

“Muchas veces, el hombre lo que busca es satisfacer su deseo sexual; no necesariamente quiere una relación de amor. Si la mujer empieza tratando de satisfacer al hombre en lo sexual para buscar el amor, al tiempo puede sentirse usada, como un objeto”, manifiesta Bonilla.

Salirse a tiempo

“Si después de seis o siete años todavía no hay indicios de compromiso, esa muchacha no está haciendo nada ahí. Y eso pasa muchísimo: montones de mujeres se quedan pegadas en una relación porque es cómoda, para no estar solas y gran cantidad de excusas más”, afirma Ocampo.

Ella aconseja que si uno de los dos no quiere comprometerse, forzarlo es contraproducente. “Cuando una persona no está lista y se le fuerza o se le presiona, se casa porque la otra quiere y luego vienen separaciones”, añade Ocampo.

Si en una pareja ambos quieren proyectos de vida diferentes y no logran ponerse de acuerdo al cabo de algunos años, lo mejor es que analicen qué sentido tiene continuar con la relación.

Más razones

Según la psicóloga Eugenia Ocampo, un hombre que pasó por un matrimonio difícil y terminó herido emocionalmente, usualmente no querrá volver a tomar el mismo camino. La consejera Vilma Saborío suma a las posibles razones la inestabilidad emocional, experiencias previas o el modelo de los padres.

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

Noticia Ahora: Para casarse, se necesitan dos... bien convencidos