Jueves 28 de agosto de 2014

La taza perfecta de café es cuestión de gustos

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Experimentar con distintos tipos de tuestes y moliendas al escoger el café dará gran variedad de sabores y aromas

DPA. Una taza de café por la mañana, un espresso después del almuerzo, un latte macchiato en la cafetería, las muchas dosis de cafeína durante una larga reunión de trabajo... Una vida sin café es para muchos inimaginable. Y eso que a veces una taza se bebe como si fuera un trago de agua.

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El café es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua.

Pero quien quiera disfrutar del verdadero placer del café debe prestar atención a algunos temas en el momento de la elección del grano y en la elaboración.

El café es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. Según la Organización Internacional del Café, cada año se saborean 400.000 millones de tazas.

Por nacionalidades, quienes más lo consumen son los finlandeses, con 12 kilogramos de café por persona al año, seguidos de sus vecinos de Noruega y Suecia, con 10 y 8,4 kilos, respectivamente.

“Es importante siempre alcanzar el equilibrio entre acidez y amargura”, explica el experto y autor de libros sobre el grano Thomas Schweiger, quien para encontrar el “café perfecto” al gusto de uno recomienda usar variedades sin mezclar y perseverar por lo menos uno o dos meses con ella.


Probar variedades

Un aspecto con el que se puede experimentar hasta encontrar el “café perfecto” es con el grado de molienda.

Con una molienda fina, el agua necesita más tiempo para fluir a través del café en polvo. Con ello, toma un mayor aroma.

Por el contrario, con una molienda gruesa, el agua pasa más rápido y transporta menos aromatizantes. “Menos aroma significa mayor acidez. Por el contrario, un mayor aroma lo hace más amargo”, indica Schweiger,

Las tendencias actuales apuntan a tostaduras más ligeras o claras.

Naturalmente, también influye la dosis. Bajo iguales condiciones de molienda, una taza de café sabe más amarga si se utiliza una ración mayor en polvo. La dulzura y la acidez pasan entonces a un segundo plano. Por ello, hay que probar hasta encontrar el sabor deseado.

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